
Elevadores de pateca en Puerto Rico: cuando una solución económica pone vidas en riesgo
- Cirilo Tirado
- 23 jun
- 8 min de lectura
Elevadores de pateca en Puerto Rico: una solución improvisada que puede convertirse en tragedia. Enfoque preventivo sobre residencias, comercios y equipos de izaje usados como elevadores
Nota editorial: Este artículo distingue entre incidentes públicamente reportados en ascensores y casos de campo donde el equipo fue identificado técnicamente como tipo pateca. No todos los accidentes citados tuvieron la misma causa; se presentan como señales de riesgo en sistemas de elevación vertical. |
En Puerto Rico, estamos presenciando una situación que requiere atención urgente: la instalación de sistemas como patecas, polipastos, cabrias o winches que se utilizan como si fueran elevadores. Algunos se encuentran en residencias privadas, mientras que otros están en supermercados, ferreterías, almacenes, oficinas y pequeños comercios.
En apariencia, la lógica parece sencilla; si el equipo sube y baja, entonces “sirve”. Pero en seguridad de ascensores esa conclusión es peligrosa. Un mecanismo que levanta peso no necesariamente es un ascensor seguro para transportar personas o cargas. La diferencia no está en el movimiento. La diferencia está en la protección.
Puerto Rico ya ha visto las consecuencias
Puerto Rico no parte de cero en este tema. Existen incidentes fatales y accidentes serios relacionados con elevadores que deben servir como advertencia. No todos estos casos involucran patecas, y es importante decirlo con precisión. Pero todos apuntan a un mismo patrón: cuando un sistema vertical falla, las consecuencias pueden ser severas.
En Trujillo Alto, en 2009, murió el niño Bayron Pastrana González, de ocho años, tras caer al foso de un ascensor en el condominio Los Claveles. Los medios reseñaron que la puerta se abrió y el menor cayó al vacío; también se reportaron denuncias de residentes sobre malas condiciones de los ascensores y falta de certificación visible.
En Carolina, en 2014, ocho empleados de mantenimiento del Centro Judicial recibieron tratamiento médico luego de un accidente en un elevador que, según la reseña, sufrió un desperfecto y se precipitó hasta el sótano del edificio.
En Arecibo, en 2023, murió Carlos Hernández Colberg, de 49 años, tras quedar pillado en un ascensor dentro de una oficina ubicada en la avenida Miramar. Las fuentes públicas confirmaron el accidente fatal en el ascensor; según información técnica conocida en el campo, el equipo involucrado era tipo pateca. Ese detalle debe manejarse con responsabilidad; la prensa presenta la muerte en un elevador; la realidad es que era un elevador tipo pateca.
En Añasco, en 2026, murió Lorenzo Orsini Méndez, de 93 años, luego de un accidente con un elevador en una residencia. Según los reportes, fue encontrado en el suelo con una herida grave en el pie izquierdo y posteriormente falleció.
Más recientemente, en Ponce, residentes del condominio Las Américas denunciaron problemas recurrentes con los ascensores, incluyendo personas atrapadas y una situación en particular con adultos mayores que dependen del servicio para salir de sus hogares.
Estos casos no deben mezclarse como si todos tuvieran la misma causa. Pero sí deben leerse como señales de advertencia. Fallas de mantenimiento, puertas inseguras, mecanismos de suspensión comprometidos, atrapamientos, falta de intervención oportuna y exposición de personas vulnerables.
La pateca no es un problema hipotético
En los últimos meses hemos recibido varios casos de equipos tipo pateca, tanto residenciales como comerciales. Uno de los más sensibles fue el de una señora mayor que ordenó construir un equipo en su residencia para ayudar a su esposo a subir al segundo piso.
La intención era completamente humana y comprensible: resolver una necesidad familiar urgente. Pero la buena intención no convierte una estructura improvisada en un ascensor seguro.
Cuando se transporta una persona mayor, un paciente con movilidad limitada o un cuidador, el estándar de seguridad debe ser mayor, no menor. Ese usuario no puede reaccionar rápido ante una falla, no puede salir fácilmente de una plataforma detenida entre niveles y puede sufrir consecuencias graves ante atrapamiento, caída, desnivel o movimiento inesperado.
También hemos visto casos en supermercados, ferreterías y otros comercios donde estos mecanismos fueron instalados como una forma económica de mover mercancía entre niveles. En algunos de esos casos, los establecimientos han sido multados y ya están en proceso de sustituir esos equipos por sistemas seguros.
Ese punto es importante; en un comercio, el problema deja de ser una decisión privada. Cuando un equipo está en un lugar de trabajo, puede exponer a empleados, contratistas, suplidores y terceros y entra la jurisdicción de PROSHA.
Residencial no significa libre de riesgo
El escenario residencial es más complejo. En Puerto Rico, he visto que la intervención rutinaria sobre elevadores privados dentro de residencias no ocurre de la misma manera que en equipos comerciales, ocupacionales o de acceso público. Eso crea una brecha práctica de seguridad. El equipo puede estar instalado, puede estar en uso diario y puede transportar personas vulnerables, pero no necesariamente está sujeto al mismo ciclo formal de inspección periódica gubernamental que se observa en otros contextos.
Esa brecha no elimina el riesgo mecánico. Solo cambia quién carga con la responsabilidad inicial. El dueño, la familia, el instalador, el fabricante y cualquier profesional que recomiende o mantenga el equipo.
Por eso, cuando hablo de elevadores residenciales privados, no puedo descansar únicamente en la intervención gubernamental. Tenemos que hablar de debida diligencia voluntaria, de responsabilidad preventiva y de la necesidad de evaluar estos equipos antes de que ocurra un accidente.
Pateca, polipasto o winche no son sinónimos de ascensor
Un ascensor para personas no es simplemente una plataforma suspendida por un cable, una cadena o un motor eléctrico. Es un sistema completo de seguridad.
Debe tener diseño estructural adecuado, guías, controles, frenos, límites terminales, puertas o portones seguros, dispositivos de enclavamiento, protección contra atrapamiento, identificación de capacidad, medios de comunicación de emergencia, documentación técnica y mantenimiento verificable.
ASME A17.1 reconoce la categoría de private residence elevators, pero no como equipos improvisados. El código aplica esa categoría a elevadores instalados en o para una residencia privada, siempre que no estén accesibles al público general ni a otros ocupantes del edificio.
ASME A17.2-2020 incluye una guía específica para la inspección de elevadores residenciales privados. Esa guía está organizada por áreas de inspección: dentro del carro, cuarto de máquina o espacio de maquinaria, parte superior del carro, exterior del pozo y foso; además, puede usarse para inspecciones de aceptación y también para inspecciones periódicas.
Ese punto es esencial; aunque una residencia privada no esté bajo intervención rutinaria, sí existen criterios técnicos reconocidos para evaluar si el equipo es seguro.
La pregunta correcta no es si sube; es si protege
La pregunta principal no debe ser: “¿El equipo sube?”
La pregunta correcta es: “¿El equipo protege al pasajero cuando algo falla?”
En una evaluación técnica básica debe verificarse, como mínimo:
Si el equipo fue diseñado para transportar personas o solo carga.
Si tiene placa de capacidad, fabricante, modelo y datos técnicos.
Si existen planos, manual de operación y manual de mantenimiento.
Si la estructura, guías y anclajes fueron calculados.
Si el sistema de suspensión tiene factor de seguridad adecuado.
Si el freno es apropiado para sostener el carro o plataforma con carga.
Si existen límites normales y finales de recorrido.
Si las puertas o portones impiden el movimiento inseguro.
Si hay protección contra atrapamiento y caída.
Si existe alarma o comunicación de emergencia.
Si hay registro de mantenimiento.
Si un inspector o profesional competente ha evaluado el sistema.
En equipos de tambor, cable o cadena, A17.1 contempla dispositivos de cable flojo o cadena floja que remueven energía del motor y del freno si el carro se obstruye durante el descenso y el medio de suspensión se afloja. Ese tipo de requisito demuestra por qué una simple pateca o polipasto no debe verse como sustituto automático de un ascensor.
En comercios: no espere a la multa
En supermercados, ferreterías, almacenes, oficinas y negocios, el mensaje debe ser directo: si existe una pateca, cabria, winche o polipasto usado como elevador, debe revisarse inmediatamente.
Si es para carga, debe limitarse estrictamente a carga, estar protegido, rotulado, operado por personal autorizado y evaluado conforme al uso permitido. Si existe la posibilidad de que una persona se monte, el riesgo aumenta dramáticamente.
Cuando un negocio espera a que llegue una inspección, una multa o una orden de corrección, ya está reaccionando tarde. La sustitución planificada siempre será mejor que la corrección forzada después de un hallazgo o, peor aún, después de un accidente.
En residencias: no espere a que sea obligatorio
En una residencia privada, la recomendación debe ser igual de clara: inspección voluntaria preventiva.
No se debe esperar a que la ley obligue, a que ocurra un accidente o a que una aseguradora haga preguntas luego de una reclamación. Si el equipo transporta personas, debe evaluarse como equipo que puede causar daño grave.
Deben revisarse con urgencia los equipos que:
• usan una sola cadena o cable sin redundancia clara;
• dependen de un polipasto comercial de carga;
• no tienen puertas con enclavamiento;
• permiten abrir el acceso cuando la plataforma no está presente;
• no tienen placa de capacidad;
• no tienen freno de emergencia;
• presentan vibración, golpes, desnivel o ruido;
• fueron fabricados sin planos ni documentación;
• transportan adultos mayores o personas con impedimentos.
Recomendaciones para dueños, familias y comercios
Primero, no use una pateca, polipasto o winche para transportar personas si el sistema no fue diseñado y documentado como ascensor para pasajeros.
Segundo, solicite una evaluación técnica independiente antes de permitir que adultos mayores, empleados, clientes o visitantes usen el equipo.
Tercero, exija documentación: fabricante, modelo, capacidad, velocidad, planos, tipo de suspensión, freno, controles, límites, manual de mantenimiento y uso permitido.
Cuarto, separe claramente carga de pasajeros. Un equipo de carga no debe convertirse en transporte de personas por conveniencia.
Quinto, adopte inspección voluntaria anual en residencias privadas, especialmente cuando el equipo existe para asistir a personas mayores, pacientes o personas con movilidad limitada.
Sexto, en comercios, no espere a la multa. Si el equipo está en operación dentro de un negocio, almacén, ferretería o supermercado, debe revisarse antes de que una inspección o accidente obligue a corregirlo de emergencia.
Conclusión: no todo lo que sube es un ascensor
La seguridad de un elevador no se mide por su capacidad para subir, sino por su capacidad para proteger cuando algo falla.
Una pateca puede levantar peso. Un polipasto puede mover carga. Un winche puede subir una plataforma. Pero un ascensor para personas debe proteger vidas.
Puerto Rico necesita hablar más seriamente de esta brecha, especialmente en residencias privadas donde muchas familias instalan equipos por necesidad, buena fe o urgencia. También en comercios donde algunos sistemas fueron instalados como soluciones económicas y ahora están siendo corregidos.
La recomendación profesional es sencilla:
No use una pateca, polipasto, cabria o winche como elevador de personas si no existe evidencia técnica de que fue diseñado, instalado, mantenido e inspeccionado como ascensor para pasajeros.
En seguridad, improvisar puede salir caro. Y cuando hablamos de elevadores, el costo puede ser una vida.
Fuentes y referencias
• PR OSHA — División de Ascensores y Calderas — https://www.trabajo.pr.gov/prosha/det_content.asp?cn_id=30
• Reglamento Núm. 18 de PR OSHA / Ascensores y Equipos Relacionados — https://trabajo.pr.gov/prosha/download/18OSH.pdf
• Primera Hora — Muere niño de ocho años que cayó en foso de elevador, Trujillo Alto, 2009 — https://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/notas/muere-nino-de-ocho-anos-que-cayo-en-foso-de-elevador/
• Primera Hora — Preocupa situación con elevador averiado en Centro Judicial de Carolina, 2014 — https://www.primerahora.com/noticias/puerto-rico/notas/preocupa-situacion-con-elevador-averiado-en-centro-judicial-de-carolina/
• Metro Puerto Rico — Hombre muere pillado en ascensor en Arecibo, 2023 — https://www.metro.pr/noticias/2023/05/07/hombre-muere-pillado-en-ascensor-en-arecibo/
• Primera Hora — Anciano muere tras accidente en un elevador en Añasco, 2026 — https://www.primerahora.com/noticias/policia-tribunales/notas/anciano-muere-tras-accidente-en-un-elevador-en-anasco/
• TeleOnce — Residentes de condominio en Ponce denuncian dejadez por problemas con ascensores, 2025 — https://teleonce.com/noticias/locales/residentes-de-condominio-en-ponce-denuncian-dejadez-por-problemas-con-ascensores/
• ASME A17.1-2019/CSA B44:19 — Safety Code for Elevators and Escalators



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