OSHA 2025: caídas, escaleras y LOTO siguen liderando las citaciones
Por Cirilo Tirado Rivera
Inspector Autorizado de Elevadores y Equipos Relacionados | OSHA Trainer
Hay estadísticas que sirven para contar lo ocurrido y otras que deben usarse para prevenir lo próximo. El listado de las 10 normas de OSHA más citadas durante el año fiscal 2025 pertenece a la segunda categoría.
El dato que llama la atención no es que existan riesgos en los lugares de trabajo. Eso lo sabemos. Lo preocupante es que muchos de los riesgos que siguen encabezando las citaciones son ampliamente conocidos: caídas, escaleras, energías peligrosas, maquinaria, andamios y equipo de protección personal.
No estamos hablando de peligros nuevos. Hablamos de tareas diarias, equipos comunes y condiciones que se repiten en construcción, mantenimiento, manufactura y servicios técnicos.
Entonces surge una pregunta inevitable:
Si conocemos los riesgos, ¿por qué continúan produciendo tantas violaciones?
Para la industria de elevadores, la respuesta importa mucho. El trabajo en fosos, cuartos de máquinas, techos de cabina, huecos, escaleras temporeras y sistemas energizados combina varios de los riesgos que OSHA vuelve a señalar año tras año.

El Top 10 de OSHA para 2025
Según los datos publicados por OSHA, las normas más frecuentemente citadas durante el año fiscal 2025 fueron las siguientes:
Posición | Norma citada | Referencia |
1 | Protección contra caídas | 29 CFR 1926.501 |
2 | Comunicación de riesgos | 29 CFR 1910.1200 |
3 | Escaleras | 29 CFR 1926.1053 |
4 | Control de energías peligrosas, Lockout/Tagout | 29 CFR 1910.147 |
5 | Protección respiratoria | 29 CFR 1910.134 |
6 | Andamios | 29 CFR 1926.451 |
7 | Adiestramiento sobre protección contra caídas | 29 CFR 1926.503 |
8 | Vehículos industriales motorizados | 29 CFR 1910.178 |
9 | Protección de ojos y rostro | 29 CFR 1926.102 |
10 | Resguardos de maquinaria | 29 CFR 1910.212 |
El listado mezcla estándares de construcción, 29 CFR 1926, e industria general, 29 CFR 1910. Su aplicabilidad dependerá de la actividad, el lugar de trabajo y las condiciones presentes.
En elevadores, esa distinción es práctica. Una instalación nueva puede involucrar requisitos de construcción. Un servicio de mantenimiento puede caer bajo industria general. Una modernización puede incluir elementos de ambos mundos. Por eso no basta con saber el nombre de la norma. Hay que mirar la tarea real, los equipos presentes y los riesgos creados durante el trabajo.
Este contenido es informativo y no sustituye una evaluación de cumplimiento específica ni asesoría legal o técnica para una condición particular.
Las caídas siguen siendo el principal problema
La protección contra caídas vuelve a ocupar el primer lugar. Esto confirma una realidad dura: las caídas continúan siendo una de las amenazas más persistentes en los lugares de trabajo.
En la industria de elevadores, el riesgo aparece de muchas formas:
Trabajo cerca de huecos o aberturas.
Acceso a techos de cabina.
Actividades en fosos.
Uso de escaleras portátiles.
Trabajo en plataformas temporeras.
Remoción de cubiertas, tapas o barreras.
Exposición a bordes durante construcción o modernización.
Una caída no requiere una altura extrema para causar daño grave. Basta una superficie inestable, una abertura sin protección, una escalera mal colocada o una decisión apresurada.
El problema suele comenzar antes del accidente. Muchas veces aparece en la planificación:
No se identifica el borde o la abertura como exposición real.
Se asume que la tarea tomará “solo un minuto”.
Se retira una barrera sin establecer control alterno.
Se usa equipo de protección contra caídas sin verificar anclajes.
Se entrega el arnés, pero no se adiestra sobre su uso correcto.
Por eso la norma de adiestramiento sobre protección contra caídas, 29 CFR 1926.503, también aparece en el Top 10. OSHA no solo cita la falta de equipo. También cita la falta de capacitación adecuada.
Tener un arnés en el vehículo no equivale a estar protegido. Tener una línea de vida disponible no significa que el trabajador sepa calcular la distancia de caída libre, reconocer un punto de anclaje adecuado o inspeccionar el equipo antes de usarlo.

Las escaleras siguen fallando por decisiones simples
Las escaleras ocupan la tercera posición del listado. Esto no sorprende a quienes inspeccionan obras y áreas de mantenimiento.
Una escalera parece un equipo sencillo. Precisamente por eso se subestima.
Los errores más comunes suelen ser básicos:
Escalera dañada o deformada.
Uso de una escalera demasiado corta.
Colocación sobre superficie irregular.
Falta de ángulo adecuado.
No extenderla por encima del punto de acceso cuando aplica.
Subir con herramientas en la mano.
Trabajar desde peldaños superiores no diseñados para eso.
Usarla como puente, soporte o plataforma improvisada.
En elevadores, las escaleras portátiles aparecen en salas de máquinas, áreas de acceso, fosos, cuartos de control, niveles de construcción y áreas mecánicas. Algunas condiciones aumentan el riesgo: poca iluminación, presencia de aceite, espacios reducidos, tráfico de otros oficios o pisos incompletos.
La solución no es solo decir “use la escalera correctamente”. Hay que controlar la condición completa.
Antes de usarla, la persona debe poder contestar preguntas simples:
¿Es la escalera correcta para la tarea?
¿Está en buenas condiciones?
¿La superficie de apoyo es estable?
¿Hay riesgo eléctrico cerca?
¿Tengo tres puntos de contacto?
¿Puedo subir y bajar sin cargar objetos en las manos?
¿Existe una alternativa más segura, como una plataforma o elevador de personal?
Cuando una escalera se usa a diario, la inspección tiende a volverse automática. Ahí está el peligro. Lo familiar no siempre es seguro.
LOTO sigue siendo una deuda crítica
El control de energías peligrosas, conocido como Lockout/Tagout o LOTO, aparece nuevamente entre las normas más citadas. Para el trabajo con elevadores, este punto merece especial atención.
Un elevador no representa solo una fuente de energía. Puede involucrar energía eléctrica, mecánica, hidráulica, gravitacional y almacenada. También puede existir movimiento inesperado por controles, contrapesos, presión hidráulica, puertas, frenos, poleas o componentes en tensión.
LOTO no es un candado decorativo. Es un sistema de control.
Un programa serio debe incluir:
Procedimientos específicos por equipo.
Identificación de todas las fuentes de energía.
Secuencia clara para apagar, aislar, bloquear y etiquetar.
Verificación de cero energía antes de comenzar.
Reglas para múltiples trabajadores.
Control de llaves.
Procedimientos para cambios de turno.
Adiestramiento por rol.
Revisión periódica del programa.
El paso que más se debilita en la práctica es la verificación. Muchas personas bloquean, etiquetan y pasan directo al trabajo. Eso deja un hueco peligroso. La norma exige controlar la energía, y el control real no se confirma hasta verificar que el equipo no puede activarse ni liberar energía peligrosa.
En elevadores, esa verificación debe hacerse con especial cuidado. Un circuito desenergizado no elimina automáticamente todos los riesgos mecánicos. Un sistema hidráulico apagado puede conservar presión. Una cabina puede moverse si existen condiciones no controladas. Un componente puede liberar energía al desmontarse.

La comunicación de riesgos no puede quedarse en papel
La comunicación de riesgos, 29 CFR 1910.1200, ocupa la segunda posición. Esto recuerda que los químicos y sustancias peligrosas siguen creando problemas de cumplimiento.
En elevadores y equipos relacionados, pueden encontrarse aceites, lubricantes, limpiadores, solventes, pinturas, adhesivos, baterías y materiales usados durante construcción o mantenimiento. No todos tienen el mismo nivel de peligro, pero todos deben manejarse dentro de un sistema claro.
Un programa de comunicación de riesgos debe incluir etiquetas correctas, hojas de datos de seguridad accesibles y adiestramiento que la persona realmente entienda.
El error común es tratar el programa como un archivo. Se guardan las hojas de datos, se imprime una carpeta y se asume que el cumplimiento está cubierto. Pero OSHA mira más allá del papel.
La pregunta real es esta: si ocurre una exposición, ¿la persona sabe qué producto usó, qué riesgo presenta, dónde encontrar la información y qué hacer de inmediato?
Si la respuesta es no, el programa no está funcionando.
PPE, respiradores y resguardos también hablan de cultura de seguridad
La protección respiratoria, la protección de ojos y rostro, y los resguardos de maquinaria también aparecen en el listado. Aunque parecen temas separados, tienen una relación clara: todos dependen de selección correcta, uso consistente y supervisión.
Un respirador mal seleccionado puede dar una falsa sensación de seguridad. Un protector facial no sustituye siempre unas gafas de seguridad. Un resguardo removido para “trabajar más cómodo” puede exponer puntos de atrapamiento, corte o contacto con partes móviles.
En áreas mecánicas, talleres, cuartos de máquinas y zonas de construcción, estas decisiones ocurren rápido. Una persona limpia un componente con un químico. Otra corta, taladra o esmerila. Alguien remueve una cubierta para inspeccionar. Si no existe una expectativa clara, cada persona decide según su costumbre.
La seguridad no puede depender de la costumbre individual. Debe estar integrada al método de trabajo.
Por qué los riesgos conocidos siguen generando citaciones
La repetición del Top 10 demuestra que el problema no es falta de conocimiento general. Casi todo el mundo sabe que una caída puede matar, que una escalera defectuosa es peligrosa y que una máquina energizada puede causar lesiones severas.
El problema aparece entre el conocimiento y la ejecución.
Hay varias causas frecuentes.
La prisa normaliza atajos.
Cuando el trabajo va tarde, se recortan pasos que parecen secundarios. Una inspección se salta. Una barrera se deja para después. Un candado no se coloca porque “nadie va a activar el equipo”.
El adiestramiento se vuelve genérico.
Presentar diapositivas una vez al año no garantiza competencia. La capacitación debe conectar con las tareas reales, los equipos usados y las condiciones que la persona verá en campo.
La supervisión se enfoca solo en producción.
Si el único indicador visible es terminar rápido, el mensaje se entiende. La seguridad tiene que medirse, observarse y corregirse con la misma seriedad que el avance del trabajo.
Los procedimientos no reflejan la realidad.
Un procedimiento copiado de otro equipo puede fallar. Cada instalación puede tener diferencias en acceso, energía, controles, espacio disponible y condiciones de operación.
La documentación no prueba ejecución.
Firmar una hoja no demuestra que la tarea se hizo bien. La documentación ayuda, pero debe respaldar una práctica real.
Qué debe hacer la industria de elevadores con este mensaje
El listado de OSHA 2025: caídas, escaleras y LOTO siguen liderando las citaciones debe verse como una advertencia práctica. No basta con reaccionar cuando llega una inspección o después de un incidente.
La industria de elevadores debe revisar sus controles en el punto donde el riesgo se vuelve real: antes y durante la tarea.
Una revisión útil puede comenzar con cinco preguntas:
¿Qué tareas exponen al personal a caídas?
¿Qué escaleras se usan y quién las inspecciona?
¿Los procedimientos LOTO son específicos para cada equipo?
¿El personal puede explicar los riesgos químicos que maneja?
¿Los supervisores corrigen atajos cuando los ven?
Si las respuestas son vagas, hay trabajo pendiente.
También conviene observar tareas en campo. No desde una oficina, sino en el lugar donde se hacen los trabajos. Ver cómo se accede al foso. Cómo se protege una abertura. Cómo se bloquea un equipo. Cómo se transportan herramientas por una escalera. Cómo se remueve una cubierta. Ahí aparecen las diferencias entre el programa escrito y la práctica diaria.

La prevención empieza antes de la citación
Las normas más citadas de OSHA no deben verse como una lista para memorizar. Deben verse como un mapa de fallas repetidas.
Caídas. Escaleras. LOTO. Comunicación de riesgos. PPE. Resguardos. Cada punto señala una pregunta básica: ¿estamos controlando el riesgo o solo confiando en que nada pase?
Para la industria de elevadores, la respuesta debe ser clara. El trabajo combina altura, movimiento, energía, acceso limitado y equipos críticos. Eso exige planificación diaria, procedimientos específicos y una cultura donde detener una tarea insegura no sea una molestia, sino una responsabilidad.
Las citaciones cuentan lo que OSHA encontró. La prevención empieza cuando usamos esos datos para corregir lo que todavía podemos evitar.


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